Director antiterrorismo de EE.UU. renuncia por guerra con Irán

Por Redacción

Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, presentó su renuncia irrevocable en protesta por la guerra contra Irán, acusando que el conflicto fue impulsado por presión del lobby israelí y afirmando que Teherán no representaba amenaza inminente. El presidente Donald Trump respondió calificando a su excolaborador como “débil en seguridad” en declaraciones a medios.

En una carta pública difundida mediante redes sociales, el funcionario renunciante —confirmado en el cargo en julio de 2025 con votación de 52 a 44 en el Senado— declaró: “No puedo, en conciencia, apoyar la guerra que se libra en Irán. Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”.

La dimisión de Kent, veterano militar con 11 despliegues como Boina Verde y exagente de la CIA, constituye la primera renuncia de alto nivel dentro del gobierno de Trump por la denominada “Operación Furia Épica”, iniciada el 28 de febrero de 2026. Su perfil como fiel seguidor del presidente hace inusual esta ruptura pública con la línea oficial.

Trump, desde la Casa Blanca, restó importancia a la salida comentando: “Es un buen tipo, pero siempre pensé que era débil en seguridad”. Agregó que “cada país se da cuenta de lo que es una amenaza”, reforzando la postura oficial que justifica el conflicto ante una presunta amenaza iraní, incluso nuclear.

El contexto revela profundas divisiones internas en la administración estadounidense. Kent, quien enfrentó controversia durante su nominación por vínculos con grupos de extrema derecha como Proud Boys, señaló además una “campaña de desinformación” por parte de funcionarios israelíes y medios afines.

La guerra ha dejado al menos 13 militares estadounidenses fallecidos según reportes preliminares, aunque esta cifra requiere verificación oficial. La renuncia expone tensiones geopolíticas y debates sobre soberanía en la toma de decisiones de seguridad nacional.

Analistas anticipan que esta salida podría intensificar críticas legislativas hacia la estrategia bélica, especialmente entre demócratas y sectores republicanos escépticos. La Dirección de Inteligencia Nacional, liderada por Tulsi Gabbard, deberá nombrar un sucesor en medio de creciente escrutinio internacional.

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