Por Redacción
Ciudad De México, 23 de marzo de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la imagen de Sor Juana Inés de la Cruz generada con inteligencia artificial por la Coordinación Nacional de Literatura, la cual ha generado polémica en redes sociales debido a que muestra rasgos masculinos. Durante su conferencia de prensa, la mandataria federal argumentó que no existe ningún retrato auténtico realizado en vida de la religiosa y poetisa novohispana, por lo que todas las representaciones visuales conocidas son interpretaciones.
Al abordar el tema de las críticas surgidas en plataformas digitales, Sheinbaum cuestionó la base de los reclamos al recordar que la iconografía tradicional de la autora de Primero Sueño no corresponde a un registro fidedigno de su apariencia física. “¿Ustedes saben que en realidad no hay una imagen real de Sor Juana?”, preguntó la presidenta ante los medios de comunicación.
La jefa del Ejecutivo federal precisó que la imagen icónica que la sociedad mexicana tiene de Sor Juana Inés de la Cruz, también conocida como Juana de Asbaje, fue elaborada siglos después de su muerte. “No hay ninguna pintura que se haya hecho mientras Sor Juana estaba viva. Entonces la imagen que conocemos es una interpretación de cómo era Sor Juana Inés de la Cruz”, explicó la funcionaria para contextualizar la controversia desatada por el uso de tecnología de generación de imágenes.
La polémica se originó tras la difusión de la creación digital encargada por la Coordinación Nacional de Literatura, la cual fue cuestionada por usuarios en internet que consideraron que los rasgos faciales resultantes no correspondían a la figura femenina histórica. Sin embargo, la administración federal sostiene que, ante la inexistencia de fuentes visuales contemporáneas a la escritora del siglo XVII, cualquier representación implica necesariamente un ejercicio de interpretación artística o histórica.
Las declaraciones de la presidenta buscan cerrar el debate sobre la fidelidad histórica de la imagen, poniendo énfasis en que la representación visual de Sor Juana ha sido, desde el siglo XVIII o XIX, una construcción basada en la imaginación de los artistas y no en documentos probatorios de su fisonomía real.
