Por Redacción
La Habana, 22 de marzo de 2026.- El sistema eléctrico de Cuba sufrió un colapso total la noche del 21 de marzo, marcando el segundo apagón nacional en menos de una semana y el séptimo de esta magnitud en el último año y medio. El evento dejó sin suministro energético a más de seis millones de habitantes, afectando severamente servicios básicos como el acceso al agua, el transporte y la atención médica.
La interrupción del servicio se registró aproximadamente entre las 17:45 y las 18:38 horas locales, aunque existe discrepancia en los reportes oficiales sobre el minuto exacto del inicio. El Ministerio de Energía y Minas (Minem) indicó mediante su canal en la red social X que el fallo comenzó a las 17:45 horas, mientras que otras fuentes citan tiempos posteriores cercanos a las 18:30 horas.
La Unión Eléctrica de Cuba atribuyó la causa inmediata del black out a la salida de la Unidad número 6 de la termoeléctrica de Nuevitas, lo que desencadenó un efecto cascada en el Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Esta explicación técnica contrasta con la comunicación inicial del Minem, que no precisó causas específicas en sus primeros minutos de difusión, generando incertidumbre sobre el origen del fallo mientras se activaban los protocolos de emergencia.
Lázaro Guerra, director general de Electricidad del Ministerio de Energía y Minas, junto con el presidente Miguel Díaz-Canel, han sido los voceros oficiales frente a la crisis. Las autoridades han descrito el proceso de restablecimiento como lento y laborioso, sin ofrecer hasta el momento un plazo estimado claro para la normalización total del servicio en todas las regiones del país.
El contexto de este apagón se enmarca en una profunda crisis estructural del sector energético cubano, caracterizada por infraestructura obsoleta, escasez de combustible y alta dependencia de importaciones. En La Habana, los cortes de energía han llegado a sumar hasta 15 horas diarias, mientras que en algunas otras regiones los usuarios han permanecido hasta dos días seguidos sin electricidad.
El gobierno cubano ha señalado que las restricciones externas y un denominado “bloqueo petrolero” agravan la situación, dificultando la adquisición de insumos necesarios para operar las plantas generadoras. La recurrencia de estos fallos masivos ha incrementado el hastío social, derivando en protestas y afectando la calidad de vida de la población, que enfrenta dificultades para conservar alimentos y acceder a servicios esenciales.
Hasta la fecha de publicación, no se han detallado medidas concretas a corto plazo más allá de los protocolos técnicos de restablecimiento, ni se ha confirmado oficialmente la duración exacta de este evento en comparación con los apagones anteriores. La población permanece a la espera de que las unidades de generación sean estabilizadas para recuperar la frecuencia y tensión del sistema nacional.
