Mcallen, 15 de abril de 2026.- Rubeliz Bolívar, una médica venezolana con un permiso de trabajo válido hasta 2030, fue detenida por agentes de inmigración el 11 de abril en el Aeropuerto de McAllen, en Texas. Bolívar, quien había estado viviendo en Estados Unidos durante casi una década, viajaba con su hija de cinco años, ciudadana estadounidense, hacia California para asistir a una entrevista de asilo programada con su esposo. En lugar de llegar a la cita, la doctora terminó bajo custodia y la menor fue separada de su madre para ser entregada posteriormente a familiares.
Antes de su detención, Bolívar se desempeñaba como residente de medicina de emergencia en el South Texas Health System en el Valle del Río Grande, una región oficialmente designada con escasez de trabajadores de la salud. El caso ha provocado una rápida reacción de organizaciones de derechos de migrantes y políticos. L. Anthony Cirillo declaró: “Dr. Bolivar followed our laws, obtained valid work authorization, and dedicated herself to caring for patients in one of the most underserved regions in the country”.
Cirillo añadió que “Detaining physicians who are here legally and serving communities in need of vital emergency care is not targeted enforcement. It is a threat to the health of the American people, and it must stop”. Por su parte, Pauline Wiltz señaló: “Dr. Bolivar is a frontline emergency medicine resident and a mother. Every shift she misses is care delayed for patients in crisis. Every moment in detention, her child is kept from the safety she deserves. This isn’t just policy, these are people. It’s a family. It’s a physician our communities need and depend on”.
Victor Haddad también comentó sobre la situación: “She followed the rules. She dedicated her life to healing others”. Este episodio ocurre días después de la detención de otro médico venezolano en la misma región. El 6 de abril, Ezequiel Veliz fue arrestado por agentes de la Patrulla Fronteriza en un puesto de control en Sarita, Texas, cuando viajaba a Houston con su esposo.
Veliz, de 32 años, había trabajado como médico familiar en el Valle del Río Grande, tratando a pacientes con condiciones crónicas como diabetes e hipertensión. Aunque había entrado al país legalmente, perdió su empleo después de que su estatus migratorio expiró y se encontraba en proceso de obtener una nueva visa. Respecto al arresto de Veliz, su esposo relató: “He said ‘they’re detaining me…’ I started crying. I’m like ‘no! This can’t be happening.'”.
