Ciudad De México, 07 de julio de 2026.- En el año 218 a.C., el general cartaginés Aníbal cruzó los Alpes en 15 días con 46.000 hombres y 37 elefantes de guerra, culminando una marcha forzada de mil kilómetros desde España. Un estudio publicado en la revista PNAS aborda la pregunta desde el ángulo de la energía que costó la travesía y llega a la conclusión de que los soldados lo pasaron mucho peor que los enormes elefantes.
El debate sobre la ruta que eligió Aníbal ha estado dominado por la filología y la geología. El principal candidato era el Col du Clapier, pero análisis recientes han apuntado al Col de la Traversette. Los autores del nuevo trabajo son Emilio Berti, del Centro Alemán de Investigación Integrativa de la Biodiversidad (iDiv) y Fritz Vollrath, de la Universidad de Oxford.
El equipo aplicó un modelo biomecánico que estima el coste energético de moverse a partir de la masa corporal y la pendiente del terreno. El modelo funciona desde insectos hasta elefantes. Reconstruyeron cada posible cruce de los Alpes con datos de elevación y calcularon cuánta energía habría exigido a hombres, caballos y paquidermos.
El resultado indica que la Traversette habría sido la ruta más corta y eficiente, con un coste total para todo el ejército de 5,42 teravatios-julio. Las otras tres opciones (el Col de Montgenèvre, el Col du Clapier y el Col du Mont Cenis) habrían requerido un 11%, un 16% y un 19% más de energía, respectivamente. “La clasificación de las rutas es muy robusta”, afirmó Emilio Berti.
En la Traversette, los soldados habrían quemado alrededor del 19% de sus reservas de grasa. Solo la mitad de los hombres sobrevivió a la travesía. Los elefantes, en cambio, apenas habrían perdido un 4% de sus reservas de grasa. Sus enormes depósitos de grasa les permitieron cruzar los Alpes gastando solo una pequeña fracción de ellos, incluso si los elefantes reales fueran algo más pequeños que los asiáticos usados en los cálculos, pues el orden no cambia.
Que un animal de tres toneladas escale mejor que un hombre parece contraintuitivo, pero tiene explicación biomecánica. “Piense en los elefantes como un vehículo con tracción a las cuatro ruedas, capaz de generar esa tracción con cada una de sus ruedas”, explicó Berti. Agregó que, “frente a un coche de dos ruedas motrices, esa biología les permite moverse por terrenos difíciles y empinados”. Sumado a sus reservas de grasa, esta capacidad convierte a los elefantes en montañeros insospechados, mientras que los cartagineses simplemente combatían con elefantes.
