Por Redacción
México, 18 de marzo de 2026.- El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) continúa con el encarecimiento programado de la Modalidad 40, un esquema de cotización voluntaria para mejorar la pensión, al tiempo que el Senado avanza en ajustes para limitar las llamadas ‘pensiones doradas’ de exfuncionarios de confianza. Las tasas de cotización para la Modalidad 40, establecidas en la reforma de 2020, alcanzarán el 14.438% este año, con una tendencia al alza que culminará en un 18.8% para 2030, lo que representa un costo mensual significativo para los trabajadores que buscan asegurar un retiro bajo el antiguo régimen de la Ley 73.
Para un trabajador con el salario máximo registrado (25 Unidades de Medida y Actualización), la aportación mensual en 2026 sería de aproximadamente 12,703 pesos, según información difundida en medios. Este mecanismo permite a personas que iniciaron su vida laboral antes de julio de 1997 completar semanas de cotización y acceder a una pensión calculada con base en su último salario, en lugar del sistema de cuentas individuales.
En paralelo, desde el Poder Legislativo se impulsa una modificación para recortar las pensiones de jubilación consideradas excesivas. La presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, señaló que el ajuste se enfocará en el personal de confianza de organismos públicos descentralizados y algunas sociedades nacionales de crédito, con el objetivo claro de eliminar privilegios. Ejemplos citados en reportes incluyen casos de excoordinadores en Pemex que perciben mensualmente más de un millón de pesos.
El contexto de estos cambios se remonta a la reforma a la Ley del Seguro Social de diciembre de 2020, que trazó la ruta de incrementos para la Modalidad 40. Mientras tanto, la discusión sobre las pensiones de alto monto refleja una presión política y social para revisar beneficios heredados de esquemas anteriores, considerados por muchos como inequitativos.
Además de estos temas, el IMSS mantiene vigentes otros beneficios como la pensión de orfandad, que se otorga a hijos de trabajadores fallecidos hasta los 16 años, extendiéndose hasta los 25 si el beneficiario se encuentra estudiando y no cotiza en el Seguro Social. La coexistencia de estos regímenes (Ley 73, Modalidad 40, pensiones de orfandad y las criticadas ‘doradas’) ilustra la complejidad del sistema de seguridad social mexicano y los retos pendientes en materia de equidad y sostenibilidad financiera.
