Por Redacción
Ciudad de Mexico, 18 de marzo de 2026.- Irán lanzó un masivo ataque con misiles contra Tel Aviv en represalia por la muerte de un alto funcionario, mientras la tensión militar en el estratégico estrecho de Ormuz disparó los precios del petróleo y fracturó a la alianza occidental. El ataque iraní, reivindicado por la Guardia Revolucionaria (IRGC), causó al menos dos muertos en un edificio de Ramat Gan, elevando a 14 el total de fallecidos en Israel en los últimos días, según el servicio de emergencias MDA. La escalada, que incluye un ataque estadounidense en Ormuz, ha provocado que el barril de Brent supere los 103 dólares y obligado a México a implementar un estímulo fiscal para contener el alza del diésel.
La crisis se desató tras la muerte de Ali Lariyani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, confirmada por Teherán el 17 de marzo y atribuida a un bombardeo israelí. En respuesta, la IRGC afirmó que sus misiles alcanzaron “más de 100 objetivos militares y de seguridad” israelíes, causando cortes de electricidad, aunque Israel no ha ofrecido una evaluación oficial detallada de los daños. Paralelamente, Estados Unidos confirmó un ataque contra posiciones iraníes cerca del estrecho de Ormuz el martes 17 de marzo, en lo que describió como una operación defensiva.
La situación en Ormuz, paso crítico por donde transita el 20% del suministro mundial de crudo (unos 20 millones de barriles diarios), es caótica y contradictoria. Mientras una fuente citada por EFE afirma que el estrecho “está cerrado temporalmente por Irán desde el 15 de marzo”, fuentes iraníes citadas por EL PAÍS aseguran que “Ormuz no está ni ha estado en ningún momento cerrado de forma oficial” y que el tránsito continúa, aunque con criterios selectivos que favorecen a países no alineados con Washington e Israel. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) reporta que unos 350 petroleros están inmovilizados en la zona, de los cuales solo 80 han logrado cruzar.
El impacto económico es inmediato y global. El precio del petróleo Brent escaló un 43%, situándose en 103.89 dólares por barril. En México, el precio del diésel aumentó 1.58 pesos por litro, pasando de 26.37 a 27.95 pesos, lo que llevó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) a aplicar un estímulo fiscal de 2.59 pesos por litro para amortiguar el golpe a los consumidores. La crisis también ha alcanzado a la central nuclear de Bushehr, en el sur de Irán, donde el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó “impactos” sin precisar daños en su estructura de contención.
La tensión ha generado una grave fractura en la alianza occidental. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó públicamente a los aliados de la OTAN, acusándolos de “no hacer lo suficiente” en el conflicto y de “dejarnos solos frente a Irán”. Hasta el momento no hay una declaración oficial y detallada de la OTAN respondiendo a estas acusaciones. La Unión Europea y países como Francia, Alemania y Reino Unido han llamado a la contención, pero la escalada parece lejos de amainar.
El contexto de esta crisis es una espiral de acciones y represalias que ha convertido el Golfo Pérsico y el Medio Oriente en un polvorín. La muerte de Lariyani, una figura clave en el aparato de seguridad iraní, fue el detonante que llevó a Teherán a ordenar un ataque directo contra territorio israelí, rompiendo una barrera tácita. Con el estrecho de Ormuz convertido en un campo de batalla tácito y los mercados energéticos globales en alerta máxima, la comunidad internacional observa con preocupación los próximos movimientos de Israel, cuya respuesta al ataque con misiles aún se desconoce y podría definir el curso de un conflicto con repercusiones impredecibles para la economía mundial.
