Ciudad De México, 25 de marzo de 2026.- La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo avanza simultáneamente en dos frentes estratégicos de política exterior: la consolidación de una alianza energética con Brasil para la exploración de hidrocarburos en aguas profundas y las negociaciones con Estados Unidos para eliminar aranceles al acero y aluminio en el marco de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
En el ámbito bilateral con Brasil, el gobierno mexicano ha identificado a Petrobras como un socio clave para fortalecer la capacidad de Pemex en la exploración del Golfo de México. Entre los involucrados en estas discusiones figuran el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y Magda Chambriard, directiva de la petrolera brasileña. La cooperación busca aprovechar la experiencia técnica de Brasil en aguas profundas para incrementar la producción nacional, aunque las cifras específicas sobre los volúmenes de producción esperados no han sido detalladas oficialmente en los comunicados recientes.
Paralelamente, una comitiva mexicana encabezada por funcionarios de la Secretaría de Economía y representantes del sector industrial, entre ellos Luis Rosendo Gutiérrez Romano, sostuvo reuniones con sus contrapartes estadounidenses en París, tras un evento de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En estas pláticas participaron Steven Presing, Philip Bell y Kevin Dempsey por parte de Estados Unidos, así como representantes empresariales como Larry Rubin, presidente de la American Society de México, y Salvador Quesada.
Las negociaciones con Washington se centran en la eliminación de los aranceles impuestos al acero y aluminio, así como en la definición de reglas de origen para el sector automotriz y la protección de la propiedad intelectual. Asimismo, se ha explorado la posibilidad de establecer un acuerdo de seguridad paralelo que acompañe los ajustes comerciales. Hasta el momento, no se han hecho públicos acuerdos concretos o resultados definitivos sobre la eliminación de las tarifas, manteniéndose las discusiones en una fase de propuesta y análisis.
La estrategia del gobierno federal busca integrar ambas líneas de acción para fortalecer la posición económica de México en la región. Mientras se trabaja en la cooperación tecnológica y operativa con Brasil para el sector energético, se mantiene un diálogo constante con Estados Unidos para garantizar condiciones favorables en el comercio bilateral y la seguridad fronteriza, elementos cruciales para la estabilidad macroeconómica del país en el contexto de la revisión del tratado comercial vigente.
