Ciudad De México, 25 de marzo de 2026.- Las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos del Senado de la República aprobaron este martes el dictamen de la reforma electoral conocida como Plan B, enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum. La votación registró 24 votos a favor y 11 en contra, con la ausencia de los senadores del Partido del Trabajo (PT), lo que deja la aprobación final en el Pleno supeditada a la definición de esta fuerza política.
En la Comisión de Puntos Constitucionales, los 11 votos a favor correspondieron a nueve senadores de Morena y dos del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), mientras que cinco votos en contra fueron emitidos por legisladores del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano. Por su parte, en la Comisión de Estudios Legislativos, 13 senadores votaron a favor (12 de Morena y uno del PVEM) y seis en contra (tres del PAN, dos del PRI y uno de Movimiento Ciudadano). Los senadores del PT, Lizeth Sánchez y Alejandro González, no estuvieron presentes en ninguna de las dos sesiones.
Tras la aprobación en comisiones, el dictamen fue turnado a la mesa directiva del Senado para su primera lectura. La votación en el Pleno está programada para este miércoles. Para que la reforma constitucional sea aprobada, se requieren 86 votos de los 128 senadores que conforman la Cámara Alta, una mayoría calificada que la coalición oficialista no alcanza sin el apoyo del PT, que cuenta con nueve legisladores.
La situación del PT genera incertidumbre sobre el resultado final. Mientras el coordinador de Morena en el Senado, Ignacio Mier, difundió una fotografía con líderes del PT y PVEM afirmando que la coalición seguirá unida, existen reportes que indican divisiones internas en el partido laborista respecto a la iniciativa. Algunos miembros del PT han expresado reservas sobre la posibilidad de que la consulta de revocación de mandato de la presidenta se realice en 2027, coincidiendo con las elecciones intermedias.
Durante el debate en comisiones, senadores de la oposición cuestionaron aspectos de la propuesta. La senadora del PRI, Laura Carolina Viggiano Austria, argumentó que permitir que la persona sujeta a revocación promueva el voto a su favor convierte el proceso en un acto de propaganda gubernamental. Legisladores del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano también levantaron objeciones sobre disposiciones que ordenan a los congresos locales ajustar sus presupuestos, alegando que esto viola la autonomía de los estados.
Morena respondió a las críticas asegurando que los ahorros generados por las medidas de austeridad contenidas en la reforma se quedarán en el patrimonio de cada municipio para obras de infraestructura. La vicecoordinadora petista, Geovanna Bañuelos, dejó abierta la posibilidad de que su partido se sume a la votación en el Pleno, aunque hasta el momento no han confirmado su posición definitiva.
El Plan B surge como una alternativa tras el rechazo del Plan A en la Cámara de Diputados el 13 de marzo de 2026, iniciativa que no alcanzó la mayoría calificada requerida. La nueva propuesta busca modificar el sistema electoral con cambios menos agresivos que la versión original, la cual proponía eliminar a los legisladores plurinominales y reducir en 25 por ciento el presupuesto de los partidos y del Instituto Nacional Electoral.
